DEJANDO ATRÁS LA OSCURIDAD

Todos los días son una oportunidad para reinventarnos.

Sin embargo, existen algunos momentos en el año que nos ofrecen una energía especial que nos potencia para dar excelentes frutos.

Uno de esos momentos es el solsticio de invierno que se celebra el día 21 de diciembre, para las personas que se encuentren en el hemisferio norte.

El solsticio de invierno es un día único en el año que marca el tiempo en el que puedes adentrarte en tu oscuridad y dejar morir aquellas partes que no te ayudan en tu camino.

Su energía te ayuda a conectar con tu capacidad de abrazar la sombra y dejar que muera todo lo que no eres tú, todo lo que te limita, lo que te bloquea, lo que no te deja avanzar; para volver a nacer otra vez más.

Significado y celebración del solsticio de invierno

Si hacemos un repaso por la historia de la humanidad vemos que la mayoría de las culturas han aprovechado esta noche, la más larga del año, para conectar con los seres espirituales y han celebrado rituales para pedirles que intermediaran en la prosperidad deseada.

Los druidas celtas purificaban el ganado y elevaban oraciones por un año lleno de bendiciones.

En la cultura romana se celebraba una semana de fiestas en honor de Saturno, dios de la naturaleza. Durante esos días se abolían las clases sociales, los señores servían a los esclavos, los ricos ofrecían espléndidos banquetes a los pobres y todos se intercambiaban regalos.

En la antigua China se pensaba que a partir de ese día la luz y las cosas positivas se vuelven más abundantes y eso era un buen motivo de celebración.

Las tribus bereberes de Marruecos y Argel también encendían hogueras para proteger los campos de cultivo y quemaban plantas aromáticas para purificar los hogares.

Para los egipcios, persas, sirios y fenicios el solsticio de invierno significaba el Parto de la Reina de los cielos y el nacimiento de su hijo el joven dios Solar.

Igualmente, los incas y aztecas festejaban la llegada al mundo del niño Sol.

Por último, los escandinavos conmemoraban la fiesta de Yule que representa el triunfo de la vida sobre la muerte.

Como vemos en prácticamente todas las civilizaciones el día del solsticio de invierno tenía el simbolismo de la victoria de la luz sobre la oscuridad.

Por eso es un buen momento para invocar la prosperidad y pedir erradicar el mal en el mundo. Un momento de comunicación con lo divino dentro de ti.

El solsticio de invierno nos ofrece una nueva oportunidad de renovación, de introspección, de hacernos mejores mujeres y hombres, de compartir con los demás, de trascender los conceptos del bien y del mal. En definitiva, de comprender y aceptar la dualidad en nuestra vida.

Todos los seres humanos tenemos nuestras luces y nuestras sombras. Aprender a ver nuestra oscuridad y nuestras agendas ocultas es esencial para que podamos apreciar nuestra luz y expandirla.

Puedes aprovechar este momento de gran poder energético para sanar tu sombra y conectar con la actitud de agradecimiento, aceptando que cada parte de ti es una expresión de la divinidad y que, aunque no te guste, está en tu vida por un propósito.

Para sanar la sombra es necesario amarse, no de cualquier forma. Es esencial amarse de verdad, aceptando que tienes derecho a equivocarte y a sentir lo que sea que estés sintiendo, sin juzgarlo como bueno a malo.

El solsticio nos invita a ir adentro y reflexionar sobre todo esto. Nos anima a entrar en el sótano de nuestra casa para iluminarlo, limpiarlo y recoger el tesoro que hay allí escondido.

Ese es el verdadero poder de la energía de este día: saber entender que detrás de la noche más oscura sucede el más bello amanecer.

Y tú puedes prepararte para disfrutarlo y proyectar tu luz sobre aquellos aspectos de tu vida que quieres transformar en el próximo ciclo.

Ahora es una maravillosa oportunidad para hacer introspección y meditar sobre todo lo que quieres ver manifestado en el nuevo periodo.

¡Aprovecha la poderosa energía de este día y conecta con el propósito de tu esencia!

Ahora “la energía femenina creadora está en su máxima expresión, como es propio del elemento tierra. La oscuridad tiene el máximo triunfo en esta noche, pero a partir de ahora tiene que ceder hacia la luz. El nacimiento del Sol es el renacimiento de la vida y del amor, y de la tierra que se renueva en un ciclo continuo»

Por este motivo, hemos preparado con mucho mimo un retiro de un día para que conectes con la energía del próximo solsticio de invierno y trabajes aquello que necesitas dejar atrás, para comenzar el nuevo ciclo con propósito firme de mejorar.

Para lograr una mejor versión de tí mism@

El día 18 de diciembre nos reuniremos, hombres y mujeres para retirar las máscaras que bloquean nuestra energía de creación y celebrar la luz que habita en nosotr@s.

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