CÓMO AUMENTAR TU INTELIGENCIA EMOCIONAL A TRAVÉS DEL ELEMENTO AGUA

Como ya comenté en una publicación anterior el elemento agua está relacionado con las emociones.

Si eres consciente puedes darte cuenta de que este elemento está presente de diferentes formas en todas nuestras formas de sentir.

Las lágrimas son agua. Puedes llorar de tristeza y también de alegría.

Puedes “quedarte helada” ante una situación que te da miedo. Cuando te enfadas, sientes bullir tu sangre con más intensidad. De hecho a veces utilizamos la expresión “me hierve la sangre”

Cuando algo te da asco puedes tener ganas de vomitar.

Cuando das un beso de amor se produce más saliva.

En las relaciones sexuales este elemento está en el semen y el fluido vaginal.

Seguro que si pensamos un poco más surgen más asociaciones entre las emociones y el elemento agua de tu cuerpo.

Y es que los fluidos corporales están presentes en la mayoría de las emociones (ya sea porque se desborda o porque falta). De hecho casi la tercera parte de nuestro cuerpo es agua y representa aproximadamente el 50 por ciento del peso corporal.

El agua puede tomar diferentes formas tanto fuera como dentro del cuerpo y el trabajo con este elemento te permite identificar mejor tus emociones y aumentar tu inteligencia emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional?

En nuestra educación académica se suele considerar que una persona es inteligente cuando tiene buenas capacidades para resolver problemas relacionados con el cerebro analítico y lógico.

Lo cierto es que desde pequeñas nos han impulsado a adquirir multitud de conocimientos, resolver problemas matemáticos, memorizar hitos históricos y demás cosas.

No quiero decir que eso no tenga sus ventajas y que todas las personas que han recibido este tipo de instrucción carezcan de otro tipo de habilidades sociales y personales.

Sin embargo, es notorio que en la mayoría de los casos no se nos ha enseñado inteligencia emocional. Es decir, que un buen número de personas carecemos de las capacidades para identificar y regular nuestras emociones.

La buena noticia es que igual que puedes entrenar tu mente analítica, puedes aprender estrategias de inteligencia emocional que te faciliten conectar con lo que sientes, identificar qué tipo de pensamiento ha disparado esa emoción y saber obrar en consecuencia para crear equilibrio emocional y con ello generar mayor bienestar para ti misma y las personas que te rodean.

El trabajo con el elemento agua puede marcar la diferencia para desarrollar tu inteligencia emocional porque aprender a reconocer lo que sientes favorece una mejor comunicación contigo y con los demás.

Te ayuda a entenderte a ti misma y tomar conciencia de tus patrones de conducta. Te da la capacidad de adaptarte a lo que te sucede y transformarte internamente para crecer y evolucionar.

La inteligencia emocional genera confianza y te ayuda a exteriorizar tus emociones de una manera asertiva y honesta, sin caer en la displicencia y desconsideración con el otro.

El equilibrio del elemento agua en ti contribuirá a crear relaciones más auténticas y profundas. Porque cuando te conoces y sabes interpretar los mensajes de tus emociones, entiendes mejor los comportamientos del resto de los seres. Entonces tu empatía aumenta. De hecho la empatía en una de las cualidades de este elemento.

Utilizando el elemento agua para conectar con la empatía

La empatía es la capacidad de una persona para entender cómo se sienten los demás.

Es una cualidad eminentemente acuática. Es la capacidad de ser flexible para entender otros puntos de vista

La empatía resulta muy útil para tratar de llegar a soluciones que sean beneficiosas para todos los implicados en una situación concreta.

Así que cuando integramos las cualidades del elemento agua cumplimos dos objetivos principales. Por una parte aumenta nuestra inteligencia emocional y por otra nos ayuda a se más empáticas.

La tarea primordial con el agua es descubrir y descifrar tus emociones. No solo las superficiales. También aquellas inconscientes que hemos podido ocultar en algún momento como medida de protección o para alejarnos del dolor.

Como sucede en los mares y océanos, podemos ver su superficie en calma. Sin embargo, en sus profundidades existe una actividad que no es posible percibir a simple vista.

Es necesario bucear en las profundidades de ti misma y encontrar esas agendas ocultas que no te permiten expresar tu identidad verdadera.

Aumentar tu inteligencia emocional puede ayudarte a descubrir esas partes que no te gustan de ti, eso que Carl Jung definió como la sombra.

Sé que no es fácil enfrentarse a nuestro lado oscuro. La mayoría de las veces resulta incluso doloroso. Sin embargo, si quieres brillar con todo tu poder, es vital que lo conozcas para iluminarlo, aceptarlo y trascenderlo.

Desde luego, esto implica compromiso y constancia para sacar a la luz todo lo que hemos estado escondiendo deliberadamente durante muchos años.

A pesar de todo, el trabajo con el agua resulta ser muy gratificante.

Es una forma fascinante de autoconocimiento mediante la toma de contacto con tus emociones, que te ofrece la posibilidad de ser más libre.

Libre para sentir alegría, tristeza, enojo, miedo o cualquier otra emoción sin tener la necesidad de ocultarlo. Algo que es frecuente en nuestra cultura occidental en la que se poner como valor principal el pensamiento racional y se invita a enmascarar lo que sentimos.

Y así como el agua puede erosionar con el tiempo, a veces con suavidad y otra con gran fuerza, las rocas y piedras; tú puedes ir puliendo paciente y compasivamente todas esas partes de ti que ya no te sirven.

Puedes encontrar en ti tu capacidad innata para relacionarte desde la ternura, reinventarte y resurgir con una nueva luz.

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