El éxito en tu vida depende en gran medida de la calidad de tu comunicación.

Existen muchas técnicas de comunicación eficaz. Sin embargo, comunicarse es un arte más que una simple técnica.

Una buena comunicación requiere de ciertas habilidades racionales, intuitivas y emocionales.

En el mundo actual los mecanismos de la comunicación han cambiado radicalmente. Pasamos muchas horas frente al ordenador, leyendo y redactando email, publicaciones para las redes sociales, mensajes de texto… Esto nos da opción a pensar y releer lo escrito y nos puede dar la falsa sensación de que podemos comunicar mejor nuestro mensaje.

Sin embargo, cada día estamos más desconectadas de nosotras mismas y de los demás. Tenemos tantas cosas en la cabeza que generalmente vamos en automático. Hablamos por hablar, escuchamos a medias y la mayor parte del tiempo estamos enfocadas en lo que juzgamos urgente, en vez de lo importante.

Para comunicarte exitosamente contigo y con el otro es esencial conectarse, encontrarse y compartir desde tu naturaleza primordial.

Para ellos es esencial aprender a comunicarte primero contigo misma y entender el proceso de la comunicación.

Aunque parezca mentira, en ese proceso, las palabras representan un porcentaje mínimo. Existen otros aspectos igual o más importantes que el propio lenguaje hablado: el cuerpo y las emociones.
Según el antropólogo Albert Mehrabian, las palabras solo inciden en un 7% del total de la comunicación. Un 38% corresponde tono, el volumen, el ritmo, las pausas y el estado emocional en el que expresamos dichas palabras.
El 55% restante pertenece al lenguaje corporal en el que entran en juego los gestos, las miradas , las posturas, etc.
También nos dice que cuando las palabras y el cuerpo están en desacuerdo, tendemos a hacer más caso a lo que el cuerpo expresa.

Lograr una comunicación auténtica y eficaz es un desafío en el que es necesario que haya coherencia entre el lenguaje, el cuerpo y lo que estás sintiendo.

Es decir, debería haber sintonía entre lo que dices, la manera en que lo haces y lo que tu cuerpo refleja.

Esto es importante porque tus relaciones ya sean familiares, personales, sociales o laborales serán de mayor o menor calidad en función de como sea tu comunicación.

La buena noticia es que el arte de la comunicación consciente se puede aprender con atención, paciencia y dedicación.

Y el primer paso para lograrlo es aprender a comunicarte contigo misma.

Conexión: el corazón de la comunicación.

Haz que tu corazón sea como un lago. Con una superficie tranquila y silenciosa y una profundidad llena de amabilidad.

Lao Tzu

Si quieres ser feliz es esencial que te conozcas. Que sepas lo que te gusta y lo que no, lo que necesitas. Que conectes con los anhelos genuinos de tu alma.

Para eso es imprescindible dedicar un tiempo para escucharte y sentir. Solo así puedes conectar con tus emociones, identificar tus creencias y observar tus pensamientos.

Solo en ese estado de presencia silenciosa puedes notar lo que ocurre en tu interior. Y al escucharlo puedes reconocerlo, atenderlo, comprenderlo y poder hacer algo para transformar lo que no te va bien o sanar las heridas.

La auto observación y la meditación son herramientas poderosas de autoconocimiento para ayudarte a tener una comunicación auténtica contigo misma.

Hacer de ello un hábito puede convertirte en una mujer más segura, más independiente y más plena.

Cuanto más consciente estés de tu diálogo interno, de cómo te hablas, de cómo se expresa tu cuerpo y de la energía que creas con tu comunicación, más fácil será estar presente para los demás y mantener una comunicación desde tu ser real sin juicios y con total apertura.

Una comunicación consciente favorece los vínculos y crea relaciones de confianza. También te permite llegar a acuerdos e impactar en tus ambientes de manera positiva.

¿Cómo practicar una comunicación consciente?

Como ya he comentado el paso número uno es aprender a ser honesta contigo misma y escucharte sin hacer juicios de valor. Ser humilde para ver tu luz y tu sombra. Es decir, reconocer con transparencia tu grandeza, tus dones, tu esencia. Y también entender que eres un ser humano que se enoja y que a veces puede ser incoherente.

Para ello es necesario estar atenta a lo que piensas, a lo que te dices y le dices a otros y a lo que proyectas en tu mundo.

Algunas de las siguientes claves pueden ayudarte a comunicarte desde tu verdad.

  • Identifica tus juicios al pensar o hablar. Obsérvate desde afuera con la mayor objetividad posible.
  • Asume la responsabilidad de cómo te sientes. A veces tendemos a culpar a otros por cómo nos sentimos, pero lo cierto es que nadie tiene el poder de entrar en nuestra mente y generar los sentimientos. Somos nosotras mismas las que lo hacemos.
  • Identifica lo que necesitas y no estás recibiendo. A veces esperamos que sean los otros los que cubran nuestras necesidades sin ni siquiera haberlas expresado. Es más fácil si tu misma las conoces y las comunicas con claridad
  • Pide lo que quieres. En muchas ocasiones no pedimos lo que queremos por miedo a que nos digan que no o por no parecer vulnerables. Esto es causa de mucha frustración. Lo mejor es comunicar con serenidad lo que quieres. Eso no garantiza el éxito y es posible que haya ocasiones en las que no lo consigas. Sin embargo, hacerlo reforzará tu autoestima y te sentirás más coherente contigo misma.

El arte de escuchar

Hemos hablado de la importancia de escuchar nuestra voz interna. Ella parlotea sin cesar.

Si solo la escuchas superficialmente verás juicios, comparaciones, críticas y un buen número de pensamientos negativos.

Pero si te detienes a escucharla con atención y profundizas despejarás todo el ruido mental que te impide conectar con el poder que todas llevamos dentro.

Por supuesto, esto no es cosa de un día. Requiere práctica y entrenamiento. Y cuando consigues entrar en el tu propio silencio y escucharte con el corazón abierto, con empatía y con compasión. te aseguro que eso se trasladará a tu comunicación con los demás.

Entonces puede surgir una verdadera comunicación en la que ves el corazón del otro. Te será más fácil ver el valor de quien tienes enfrente no por sus palabras o actos, sino por quién es.

Para ello es esencial escuchar con todo tu ser. La escucha es la columna vertebral de las relaciones saludables.

Y en este punto quiero hacer notar que “escuchar” no es lo mismo que “oír”.

Escuchar implica estar presente para entender e interpretar al otro.

¿Cuántas veces en una conversación tu cuerpo está presente, pero no tu atención?

Lo cierto es que solemos estar más pendientes de nuestra charla interna, de lo que vamos a decir una vez que acabe el otro, en vez de la propia conversación.

Ahora bien, escuchar no es solo estar atenta a las palabras y sus significados. Escuchar es tener la actitud de conocer a la persona que tenemos delante, sus intereses, sus motivos, sus sentires…

Es un verdadero acto de respeto y amor hacia ella.

Cuando escuchas conscientemente, las personas se sienten apreciadas y valoradas.

A partir de ahora, intenta practicar el estar verdaderamente presente y atenta tanto si estás en una conversación contigo o con otra persona.

Este simple hecho hará que elijas mejor tus palabras, que aumente tu habilidad para el manejo del tono, de los ritmos, de los silencios. En definitiva, tu comunicación mejorará notablemente y con ello la relación contigo y con el resto del mundo.

En resumen, la comunicación es fundamental para lograr nuestros objetivos, mantener relaciones auténticas y mejorar nuestras habilidades.

Aprender a comunicarse conscientemente es uno de los pilares para aumentar tu autoestima, tu seguridad y conectar con tu poder.

Y es uno de los temas que desarrollaremos a partir de septiembre el la escuela de mujeres “Alcanzando la maestría en el arte de ser mujer”.

Para terminar te dejo un breve video sobre el tema de la comunicación y su relación con la energía del quinto chakra.

En una próxima publicación te hablaré de 6 formas efectivas para cultivar la comunicación consciente.

Con Amor

Mar.


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